Una parada técnica para el alma.
Para personas que siempre pueden con todo… pero hace tiempo se están dejando para después.
Hacés que las cosas funcionen. Solucionás las crisis. Ponés el cuerpo.
Tirás el carro solo — cargando responsabilidades que ni siquiera son tuyas — porque si no lo hacés vos, no lo hace nadie.
Postergás conversaciones importantes. Tomás decisiones desde el cansancio.
Te adaptás para no incomodar. Elegís en función de lo que van a pensar los demás — no de lo que vos realmente querés.
Producís bien… pero por dentro falta algo. Hay una versión de vos que hace tiempo no aparece. La que tenía claridad. La que elegía sin culpa. La que sabía para dónde iba.
No es que estés mal. Es que estás hasta acá de aguantar cosas que no te corresponden. Y cada vez que alguien te pregunta cómo estás, respondés "bien" sin pensarlo.
Hoy todavía lo notás.
En un año puede que ya no.
Y cuando dejás de sentirlo, aparece algo más peligroso que el conflicto:
La resignación.
Maestro · Terapeuta · Fundador PaKua · Campos de Realidad
Con doce años leyó el Siddharta de Hermann Hesse y tomó una decisión que pocos adultos tienen la claridad de tomar: quería vivir así. Desde entonces, las artes marciales fueron su camino. Años de práctica hasta que llegó al PaKua — un sistema milenario de comprensión profunda de los cambios — y ahí encontró lo que buscaba.
A los 17 años se convirtió en un estudioso serio de los cambios. Con el tiempo llegó a Nueva York, donde su trabajo fue reconocido con dos distinciones presidenciales: el Presidential Sports Award por su enseñanza de PaKua, entregado por Bill Clinton en 1994, y diez años después el Presidential Champion Award – Gold del President's Challenge, entregado por George W. Bush en 2004. Estaba en el pico de lo que el mundo considera éxito.
Pero algo en él no cerraba. Una experiencia lo sacudió por dentro. Volvió a Argentina y una noche, en sueños, una voz le indicó con precisión: tenía que ir a las montañas de Uspallata y buscar a un hombre llamado Emilio.
Llegó sin conocer a nadie. Le preguntó a alguien si sabía dónde encontrar a Emilio. El hombre le respondió con una sonrisa: "¿Te debe dinero?" El Shifu se rió. Y esa persona le dijo: "Pasá, Roberto. Te estaba esperando." — Nunca se había presentado.
Ahí empezó su formación en chamanismo y espiritualidad. Hace más de 20 años. Desde entonces integró Medicina China Tradicional, Biodecodificación, Registros Akáshicos, Regresiones a vidas pasadas, Reiki y Nching Lung. Es Maestro responsable de la enseñanza de PaKua en la Federación Mundial (WPKF) y formó a más de 20.000 personas en distintos países.
En Tatanka su rol no es dirigir tu vida. Es crear el contexto donde lo que siempre supiste pero callaste vuelve a tener voz.
Cuatro días sin celular, sin distracciones, sin excusas.
No alguien distinto. Alguien que se cansó de reaccionar y empezó a elegir.
"Llegué tirando el carro sola, cargando cosas que no eran mías. Volví y tomé una decisión que venía evitando hace años."
"Tuve una charla con el Shifu durante el encuentro. Necesitaba claridad. Después de eso decidí mudarme a Australia. Fue lo mejor para mí."
"Después del encuentro me dejé de hacer cargo de cosas que no me correspondían. Empecé a decir lo que realmente sentía."
"Aprendí a decir 'te amo' con honestidad y a expresarme sin vergüenza."
"Es un espacio de libertad, donde podés soltar y conectar con vos mismo. Aprendí mucho sobre mí."
No te convertís en otro.
Recordás quién eras antes de tanto ruido.
Cuando el ruido baja, algo se ordena.
Y lo que siempre supiste pero callaste
vuelve a tener voz.
Primero conversamos. Si tiene sentido para los dos, confirmamos tu lugar.
Una de las cosas que más valoran las personas que vinieron a Tatanka es lo que pasa después. Volvés a tu vida — con el mismo trabajo, las mismas responsabilidades — pero con herramientas reales y una red de personas que entienden lo que viviste.
"No sólo me llevé herramientas. Me llevé personas que siguen acompañándome."
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Llevás tiempo dejándote para después. Esto es 4 días para cambiar eso.